Transculturación en El retorno de los mayas

El retorno de los mayas

Acabo de leer El retorno de los mayas por Gaspar Pedro González, y estoy muy interesdada en la idea de Transculturación que era definida por Fernando Ortiz, un ensayista cubano. Tambien tomo en cuenta las definiciones de transculturación por John Beverley y la idea del “indigenizacion” por Terry Goldie.  

Si no conoce el término “transculturación” básicamente es el opuesto de aculturación. Es el esfuerzo de combinar e integrar dos (o más) culturas, pero en manera positiva, permitiendo que todavía pueda ser las culturas de antes, pero que juntos crean una nueva cultura. Puede ver ejemplos de la transculturación en las preocupaciones del proceso de transculturación, aquí en esto breve ensayo de mis opiniones de discursos tal vez claves de un testimonio indígena.

Transculturación: la respuesta de opresión y recuperación de los “cadáveres culturales” 

            Si el canon literario debe ser abierto a aceptar el “otro”, sería importante ver las definiciones diferentes del grupo que se llama el “otro”. Beverley sugiere un “otro absoluto”, pero se parece que si uno puede identificar un “otro absoluto” sería una represión del abrimiento del canon, una limitación en la multitud de textos y visiones que se puede aprender y criticar, porque hay una cantidad sin limitaciones de grupos entre el paradigma que se llama el “otro”. Para conceptualizar la transculturación en manera positiva y exitosa, hay que reconocer la variedad y la riqueza de cultura dentro del concepto del “otro absoluto”. El retorno de los mayas, en referencia al regreso del narrador a su tierra natal, al lado de los otros mayas, González propuesto que “sería injusto meterlos a todos en el mismo costal para generalizaros” (149). Todos los mayas tenían experiencias muy diferentes después de su éxodo, cuando buscaron el refugio en México, donde también sufrieron unos tipos de opresión.  Unos se perdieron sus padres, otros fueron en controversia con la separación de generaciones. Pero en fin, traían desafíos en este proceso de reclamar su cultura y su tierra, cuando una vez habían existido juntos como hermanos.

            No solo había una mezcla de gente con varias experiencias que eran hermanos y la reclamación de su hermandad, sino que también la creación de una cultura nueva. En su proceso de conocer a su hermana otra vez, el narrador no solo tenía que mostrarla sus historias mutuas y aprender sobre la vida de ella durante de sus vidas separadas, pero también crear una relación entre ellos que existe en las nuevas dimensiones de su vida en su retorno. González lo explica muy bien cuando expresa que esta proceso que se llama transculturación es como “la copula genética de los individuos: la criatura siempre tiene algo de ambos progenitores, pero también siempre es distinto” (460). Para recrear o reconectar la cultura maya entre la gente reunida, no solo puede recordar la gente y cultura que eran, ni tampoco solo pensar en que dejaron en México, pero permitir que los dos pueden mezclar y que algo nuevo crece entre todas las experiencias.

            La transculturación es una reacción y alternativa de la opresión que los mayas han sufrido, y es el proceso en que puedan recuperar y  hacer una transición entre diferentes grupos que trabajan juntos para resolver los conflictos comunes, aunque su propia gente, el gobierno y el ejército guatemalteco, no los habían dado el mismo placer. Si no fuera la opción de transculturación, solo existía “la renuncia cultural o el genocidio” (Beverly 79). Y no es difícil a ver que la historia tiene ejemplo más ejemplo del encuentro de dos culturas, que resulta en conflicto y destrucción.

            En cuento de la transculturación, el testimonio es una forma de literatura donde es muy obvia que la importancia de preservar el inicio de una cultura y como la cambia atrás de tiempo y también para observar los mecanismos de las transiciones. En El retorno de los mayos el éxodo de los mayas es muy simbólico, en que el viaje siempre es para “caminar constante hacia adelante” (43) en la cultura, y para prohibir la posibilidad de olvidar los pasos que sufrieron y sacrificaron los mayas para desarrollar en la transculturación, y reconciliar de esos atrocidades que robaron sus vidas como los habían sabido.

            González explica que después del opresión, injusticia, y dificultades en la vida maya, los mayas sufrieron una perdida y muchos cambios en su cultura, existían como “cadáveres culturales” en que aprendieron como “hablar y utilizar las cosas y los conceptos que no pertenecían a nuestro mundo cultural…tenía[n] que sobrevivir y aprender a utilizarlos aunque a costa de [sus] propios elementos culturales que iban cayendo” (102). Tenían que asimilar a una cultura nueva en maneras como medios de comunicación, consumo de comida, religiones, políticos y económicos. Los mayas reconocieron que era un desafío para existir en un lugar donde no había algún sentido de sensibilidad de que tenían que abandonar sus maneras de vida. González reconoce la importancia de la transculturación y aceptación de todas las culturas – para integrarlas, darlas justicias y crear una cultura nueva que transciende las dos culturas.

            En fin, tal vez González tiene el objetivo en su testimonio de presentar que la raza humana no solo es una historia de conflictos, sino que también de semejanzas y objetivos muy similares: “las personas que tienen similitud de vida, de intereses tienden a buscarse, a juntarse… Pues nosotros como que adivinábamos que teníamos algo en común y nos reuníamos por las tardes simplemente para estar juntos, dos solitarios en el fondo” (117). Esta observación es muy importante para notar que la historia de conflicto y guerra entre los mayas y sus paisanos no es una historia única, que hay bastantes de historias así. Su testimonio se cuenta que hay otras oportunidades de resolver los conflictos cotidianos, y no es una falta de las culturas diferentes, sino una mezcla de las culturas que respeta cada diferencia, pero que glorifica los éxitos de nuevos mecanismos y maneras de vivir, cumpliendo los objetivos de la vida – tal vez la sobrevivencia, pero más bien importante, para estar juntos y gozar la vida.

Bibliografía

Beverley, John. “Capítulo II”. Subalternidad y representación: Debates en teoría cultural. Iberoamericana: Madrid, 2004. Páginas 76-81.

Goldie, Terry. “Representation of the Indigene”. The Post-Colonial Studies Reader. Routeledge: London, 1995. Páginas 153-7.

González, Gaspar Pedro. El retorno de los mayas. Fundación Yax Te’: Rancho Palos Verdes, California, 2000.

“Ortiz, Fernando”. Huellas de las literaturas hispanoamericanas. Pearson Education: Upper Saddle River, New Jersey, 2002. Páginas 454-61.

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